Moluscos de Águilas: Gasterópodos





La costa de Águilas presenta calas y roquedales de gran belleza y gran riqueza biológica. Desde La Azohía y cabo Cope (Murcia) hasta El Calón (Almería), -por mencionar un área concreta-, aparece una extraordinaria fauna marina por lo general oculta (invertebrados) y que hay que observar. Calabardina, en Águilas, es una buena muestra de la extraordinaria biodiversidad de esta maravillosa área. Esta localidad junto a Cabo Cope, alberga una gran riqueza y variedad de muchos grupos de moluscos, algunas únicas y que se creían prácticamente desaparecidas (Talisman scrobilator). El grupo de moluscos gasterópodos con las branquias desnudas, los nudibranquios, son de una gran belleza mostrando, en esta zona, especies únicas en el Mediterráneo occidental. 




Las costas rocosas de Águilas alberga una fauna muy rica en gasterópodos sin concha (nudibranquios). Desde aguas someras hasta mas de 40 m, es posible observar especies muy interesantes. En esta entrada nos centraremos en las especies someras desde 0,1 a 3m. de profundidad registradas con gafas y aletas  

Elysia timida (Risso, 1818)

Especie por lo general muy pequeña (10 - 12 mm) aunque puede alcanzar más de 20 mm. Endémica del Mediterráneo ha sido citada en el Carbe (?). Siempre sobre piedras y cerca de algas fotófilas (Padinia pavonica y Acetabularia acetabulum). Localizada en 10 cm de profundidad y en 1 m. en la costa de Águilas (2025, temperatura del agua + 29º C).   








Dendrodoris grandiflora (Rapp, 1827)

Especie mediterránea que según WoRMS no aparece en el Mediterráneo occidental pero la hemos localizado en la costa de Águilas a 1,2 m. de profundidad debajo de una piedra. El espécimen era pequeño -no superaba los 30 mm-, talla modesta para la especie que puede alcanzar los 10 cm. Muestra las características propias del género y de la especie salvo por el borde del manto que es inusualmente amarillento en vez de blanco. La temperatura del agua 29º C. La piedra se encontraba incrustada de ascidias y briozoos de los que seguramente se alimenta. Es una especie carnívora.







Gargamella rosi (Ortea, 1979)

 Especie recientemente asignada a este género. La especie Gargamella rosi dedicada a Joandomenec Ros, es una pequeña especie que no ha sido señalada para las costas del levante ibérico (?). Según WoRMS, la distribución aceptada son las costas atlánticas europeas. Localizada a poca profundidad, a un metro de agua en una zona batida y con importante corriente. El ejemplar observado (agosto 2025, agua a 29º C) tenia una talla sobre los 20 mm. La consistencia casi gelatinosa de la especie la hace que sea muy difícil de enfocar. Se encontraba en la proximidad de esponjas. Según autores esta especie se alimenta de la esponja Clathria gradalis Topsent, 1925




Aeolidiella alderi (Cocks, 1852)
Al final de la primavera es posible observar a esta especie, habitual en la zona del Cabo de Palos, con la puesta. Se trata de una pequeña especie hermafrodita de desarrollo directo (familia Aelolidiidae) que vive bajo piedras y no supera los 30 mm. Su alimentación es principalmente de Actiniarios (géneros Aiptasia, Anemonia, Bunodactis, etc), de los que puede incorporar las toxinas.








Trapania maculata Haefelfinger, 1960 
 Especie del Mediterráneo occidental y Adriático hasta el Atlántico norte. De talla pequeña no suele superar los 25 mm.


especímenes de Trapania maculata Haefelfinger, 1960 fotografiados en su hábitat en Calabardina por José A. Gonzalez Hidalgo que muestra con sus magnificas fotografías la extraordinaria fauna de nudibranquios presentes en aguas mas profundas.



Calas rocosas anteriores a la localidad de Calabardina

El alga Ulva lactuca (o U. rigida) recubre puntualmente, sin alcanzar en esta zona grandes extensiones, rocas en el nivel de la marea o semisumergidas. A veces tapiza invertebrados como el que se muestra a continuación facilitándole durante un tiempo un curioso mimetismo. ¿De que invertebrado se trata....?  Más adelante lo desvelaremos.....






Trabajando....



Gasterópodos   



Los raphitomidos son especies de moluscos de aguas frías y poco comunes en la zona de Águilas sobre todo especies de aguas someras. 
No obstante, encontrar -aunque esté algo rodado-, un ejemplar de Raphitoma contigua en el detrito en una pequeña pradera de Cymodocea 
nodosa a escasos metro y medio (1,5 m.) de profundidad además de una alegría es indicio de la presencia de Raphitomas en el área.


Los mitridos constituyen otro grupo muy presente en la zona. La especie más frecuente es Ebenomitra (Pusia) ebenus. 
También está presente Isara cornea aunque es más rara. El ejemplar que se muestra de la zona -con las primeras vueltas rotas-, 
pertenece sin duda a esta especie: el peristoma ligeramente cóncavo, la ausencia de dientes y estrías en el interior del 
labro así como la carencia del surco abapical propio de ebenus  son entre otras características como la coloración decisivas.
Podría tratarse no obstante de Episcomitra cornicula, también presenten en la zona, pero la forma menos fusiforme de este ejemplar así como 
la forma del tallo más achaparrada y ancho la descartan.



En los últimos dos años (2024 y 2025) venimos observando la presencia de Ebenomitra ebenus en algunos
enclaves entre Águilas y San Juan de los Terreros. Aparece frecuentemente bajo piedras o enterrada en arena a muy poca profundidad.
También hemos encontrado varios especímenes de igual talla juntos. 




También hemos observado cómo algunos especímenes presentan en la concha recubrimientos de algas calcáreas incrustantes 










Se trata de una pequeña Diodora recubierta de Ulva rigida. El asunto es que en que momento se produjo el recubrimiento. 
El alga precisa de la luz solar para realizar la función clorofílica mientras que los fisurellidae de día permanecen debajo
de las piedras y en las grietas...



Trimusculus mammillaris (Linnaeus, 1758), es un pequeño gasterópodo perteneciente al género Trimusculus de la familia Trimusculidae. Esta especie de talla pequeña
con forma de pequeño capuchón de color blanco (porcelanaceo) semitransparente. Endémica del Mediterráneo su actual distribución alcanza las islas de
Cabo Verde. Es frecuente en la costa de Águilas aunque generalmente por las conchas vacías en el detrito.

















Chitones II

Poliplacóforos: Costa de Águilas. Chitones de profundidad. Biología de los Polyplacophoros.  







Los géneros Rhyssoplax y Acanthochitona son los que alcanzan las mayores tallas de la familia en el Mediterráneo, sin mencionar Chaetopleura angulata de procedencia atlántica que puede superar los 50 mm pero que aparece únicamente (?) en el Mar de Alborán. Rhyssoplax olivacea (Spengler, 1797) es la especie que alcanza mayores dimensiones. En este espacio, mostraremos ejemplares que podrían haber desarrollado alguna forma de mimetismo imitando el entorno en el que se encuentran...   







Que factores determinan la coloración de las placas de los poliplacóforos: ¿la alimentación?, ¿el entorno?, ¿el sustrato? ó ... un conjunto de ellos. Como hemos mencionado, una de las especies en la que hemos observado mayor variabilidad en las libreas es Rhyssoplax olivaceus


En Rhyssoplax olivaceus muy común en la costa de Águilas hemos observado cierta correspondencia en la coloración de las placas y el perinoto con el sustrato. Como mostramos en las imágenes superiores -ejemplares bajo piedras-, en zonas de pizarra negra se dan coloraciones muy oscuras, algunos ejemplares muestran las placas casi negras. En especímenes observados sobre calcarenitas y areniscas la coloración es similar al entorno, con placas oscuras, naranjas o amarillentas. Curiosamente apenas hemos observado especímenes de color verde oscuro o intenso como aparecen en el Cabo Roig. Menos menos frecuentes son los anaranjado/rojizos y blancuzcos (forma que denominamos corallinus simplemente para su diferenciación)




Acanthochitona fascicularis
  Con libreas y coloraciones muy constantes jaspeadas, esta especie es muy frecuente bajo piedras a poca profundidad.



Lepidochitona cinerea. Especie de menor talla que las anteriores, frecuente y siempre bajo piedras. Muestra patrones de variabilidad en los dibujos muy acusados. Pudiendo haber ejemplares casi blancos o muy oscuros en una misma zona. Hasta el momento no hemos encontrado relación de las libreas con el entorno o el sustrato.






CHITONES de profundidad. 
  Algunos Poliplacóforos han sido localizados en la zona batial (300/400 m.) abisal (sobre los 3.000 m.) y hadal (Schawabe 2008) a mas de 6.000 m. En el Mediterráneo muy pocas especies viven a grandes profundidades. En la familia Ischnochitonidae hay una especie del género Stenosemus (antes en Ischnochiton) Stenosemus vambellei Kass, 1985 que ha sido localizada a mas de 500 m.



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Biología de los Polyplacophoros

La ciencia ha venido considerando desde su aparición hace más de 450 millones de años que los Chitones apenas han evolucionado. Sin embargo, recientes estudios muestran que no es exactamente así. En el registro fósil aparecen evidencias de la evolución de una de las características más interesantes y asombrosas de este grupo: los ojos de la concha

Evolución de los ojos de la concha en los Polyplacophoros

Unas pocas familias del grupo (p.e. Schizochiton) poseen un órgano que las separa de casi todos los demás quitones, se trata de la presencia de ojos en su caparazón. Los ojos de concha fueron descritos por Moseley (1884) a partir de especímenes de Schizochiton incisus, y se reconocieron inmediatamente como modificaciones del sistema de estetas de los quitones. Todos los quitones poseen unos órganos embebidos en la concha de las placas denominados estetas (Moseley 1885) y en algunos son fotosensibles (Boyle 1974; Fischer 1978; Sigwart et al. 2014). Sin embargo los ojos de las conchas están restringidos a unos pocos géneros en dos familias: Schizochitonidae y Chitonidae.

 


Aunque se descubrieron hace más de 140 años, los ojos de concha de chitón apenas despertaron interés durante mucho tiempo como tema de investigación. Recientemente, una serie de estudios sobre este grupo arcaico revelaron nuevos detalles y estimularon el interés por sus propiedades así como por el crecimiento y el comportamiento de los quitones (p. ej., Chappell y Speiser 2023; Li et al. 2015; Sigwart y SumnerRooney 2020; Speiser et al. 2011, 2014). Todos los recientes trabajos sobre la comprensión de los ojos de concha han utilizado especies de la familia Chitonidae, y principalmente del género Acanthopleura ( Chappell y Speiser 2023; Liu et al. 2022). 


Lo extraordinario es que estos órganos, las estetas (asthaetas), evolucionaron en los últimos 240 M.a. de cuatro formas (en diferentes familias) distintas para dar una misma solución. En su forma más evolucionada de "ojos" disponen a diferencia de otros grupos animales, incluido el humano, de un cristalino de Aragonito, forma de carbonato cálcico presente en la propia concha. 

Speiser, Eernisse, and others described chitons' visual system, reporting in 2011 that in contrast with the protein lenses found in most animals, including humans, chiton lenses are made of aragonite, the same calcium carbonate mineral that makes up their shells. Working in the lab of materials scientist Christine Ortiz at the Massachusetts Institute for Technology in Cambridge, graduate students Matthew Connors and Ling Li then explored how the eyes are made and how well they work.

Using high-resolution microscopy and x-ray techniques, as well as computer modeling, Li and Connors found that the oblong lens is made of large crystals, aligned to allow light through relatively unimpeded. Up to 100 photo-sensitive cells form a retina (see graphic, below). When the team suspended isolated lenses in water, they found that they could project recognizable images of a fish. “It actually forms a shockingly clear image,” says sensory ecologist Sönke Johnsen of Duke University in Durham, North Carolina.

But chiton vision has a cost. Mechanical tests verified that the lenses create weak spots in the armor. “In order to see, they had to back off on mechanical protection,” says Sheila Patek, a Duke evolutionary biomechanist. Protrusions in the shell partly compensate, so that the eyes nestle in protective grooves. But dual use does constrain how well the shell performs any single function.

For example, chitons could see better if their lenses were bigger or formed from just a single crystal. But that might compromise the shell's integrity too much. “Sometimes we assume nature is perfect,” says biologist Andrew Parker from the Natural History Museum in London. “But more often than not it is a perfect compromise.”

Co-author Joanna Aizenberg from Harvard University and others would like to come up with their own perfect compromises to create new dual-function materials that combine light-sensing and strength. The work on chitons hints at how that might be done—for example, by changing the shape or sizes of crystals. Johnsen also wonders whether the chiton visual system might inspire a network of multiple eyes in the skin of robots. “Nature has reached some very clever material solutions that we can harness,” Fratzl says. “It allows you to dream about implementing similar kinds of ideas into technical systems.”



Según las investigaciones más recientes, el cristalino (lente) está formado por mas de 100 cristales de aragonito en posición vertical, de tal manera que permite el paso de la luz sin obstáculo hacia la "retina". En laboratorio se dispusieron cristales de aragonito similares a los del chitón en un medio liquido y se pudo comprobar que se formaban imágenes nítidas como la del pez (gráfico superior derecho). 


De las cerca de 900 especies actuales de chitones, todas muestran en las placas la estructura de estetas (micro y macro), pero apenas el 5 % tiene la forma mas evolucionada de estos órganos denominado "ojo de concha". 

Al investigar en esta extraordinaria evolución aparecen multitud de cuestiones: ¿por que no todos los chitones han evolucionado hacia los "ojos de concha"?. Tan solo unas pocas especies de dos familias, Schizochitonidae y Chitonidae, muestran estos órganos únicos en los moluscos y los han desarrollado en tiempos distintos. ¿Qué factores han coadyuvado a esta evolución....? es decir que condiciones han debido de producirse a lo largo de milenios en sus hábitats para conseguir órganos visuales en sus conchas. Pero vayamos por partes.
En primer lugar, la misión de las estetas que no han formado "ojos de concha" o disponen de órganos fotosensibles es actualmente desconocida. En todos los chitones hay estetas, por lo general microestetas, conectadas al anillo nervioso periférico que tienen todos los chitones. Esta estructura también esta presente en otros grupos de moluscos gasterópodos como Fissurellidae o en la clase Monoplacófora si bien se sabe menos aún. 







Continuará....





Estetas en las especies mediterráneas

en construcción